Elimina los hogos de tus uñas, de forma natural

Comenzamos con el buen tiempo, y nos deshacemos de los zapatos cerrados, las medias y los calcetines… ¡¡¡Es hora de lucir unos pies bonitos!!!… Pero qué pasa si de pronto nos encontramos con unas uñas feas, amarillentas o descolorida, engrosadas… ¿Hemos cogido un hongo? ¿Cómo ha aparecido? ¿Qué podemos hacer para deshacernos de él? Vamos a ayudarte a solucionar tu problema.

Primero de todo deberemos cerciorarnos que realmente es un hongo, hay algunos problemas en las uñas que parecen una micosis, pero no lo son. Algunas psoriasis, por ejemplo, pueden dar la impresión errónea de que las uñas están enfermas por un problema de hongos (como en las fotos abajo expuestas).

Hay micosis que se adquieren, y otras se contagian 

Aunque un hongo necesita una base húmeda para desarrollarse y crecer; muchas veces éste nos sale cuando hemos tenido un traumatismo, golpe o contusión, en la misma uña o sobre el dedo (recordemos que las uñas nacen en la última falange de los dedos). Y entonces ¿por qué nos puede salir un hongo si no hay un medio húmedo? Porque tras ello nuestra uña ha quedado debilitada y está más propensa a ser atacada por cualquier bacteria.

¿Cómo son estos hongos que atacan nuestras uñas?

Los hongos son unos microorganismos patógenos que se instalan en nuestras uñas, dejándolas desprotegidas al eliminar el manto ácido y graso. No todos los hongos son dañinos, pero sí son muy difíciles de destruir, y más si el sistema inmunitario se encuentra debilitado (por ejemplo ante una diabetes)

La mayoría de los hongos crecen en su huésped, la piel y las uñas de las manos y los pies, no son dolorosos, aunque suelen hacer que los pies huelan mal al multiplicar las bacterias que causan el mal olor, pero suelen ser recurrentes (o sea que tienden a reaparecer). Es recomendable prestarles atención, pues pueden llegar a requerir la extirpación de la uña afectada.

Estas micosis no se  tratan con antibióticos, sino con productos antifúngicos que deben ser recetados por el médico; no obstante aquí te daremos unos consejos muy fáciles de seguir que te vendrán muy bien tanto para prevenir, como en el tratamiento a la hora de eliminar los hongos.

TUS MANOS

  • Procura tener siempre las manos bien secas. Tras tocar el agua, sécalas a fondo. Si utilizas guantes de goma para tus tareas domésticas, ponles un poco de talco dentro de ellos para que absorban la humedad, aunque después tengas que lavar tus manos para eliminar el polvo.
  • Si tus manos sudan, aplícate una gota de aceite del árbol del Té junto con tu crema de manos; es antibacteriano y ayuda a controlar el sudor.
  • Evita tapar tus uñas mientras aplicas un tratamiento antimicótico (con esmaltes, porcelana o gel), y procura llevarlas bien cortas para que se aireen mejor por dentro. Recuerda aplicarte el producto sobre todas las uñas afectadas por el lecho y por la parte interna de la uña, para que penetre bien. Todo ello hará que sea más efectivo.

TU CALZADO

  • Evita los materiales sintéticos. Los materiales sintéticos hacen que nuestros pies suden mucho más. Evita las suelas y el calzado de goma (por ejemplo el tipo chanclas)
  • Deja tus pies al aire. Siempre que puedas, deja que la piel de tus pies y tus uñas respiren.
  • Evita el calzado apretado. Un zapato que apriete te dará más calor, y hará que suden más tus pies. Evitar el calor y la sudoración de los pies es primordial. Además la presión sobre tus uñas no les favorece en nada.
  • Lava tus deportivas y plantillas. Mantén tu calzado limpio. Hay modelos de zapatos en los que las plantillas se pueden sacar, aprovecha para lavarlas; y utilízalos cuando estén completamente secos.
  • Seca y desodoriza tu calzado. Cámbiate a menudo y elige los modelos más frescos y descubiertos. Los hongos tienen como resultado un mal olor, puedes evitarlo poniendo a airear tu calzado todas las noches, o dejándolos al sol. Si les aplicas unos polvos desodorantes especiales, además de combatir el mal olor, harás que tus zapatos te duren más.
  • No compartas tu calzado. El calzado debe ser personal. Nunca utilices un calzado que no sea tuyo, y no permitas que nadie utilice el tuyo. Hay cosas que no se deberían prestar, y los zapatos son una de ellas.

SOBRE TU PIEL Y TUS UÑAS

  • Mantén una buena higiene. Lava tus pies a diario frotándolos con agua y jabón para que no proliferen las bacterias, y sécalos bien. Tras haber secado tus pies, repasa con papel las uñas y la piel que hay entre los dedos; o aplícales aire con un secador de pelo, así eliminarás cualquier resto de humedad sobre ellos.
  • Utiliza tejidos naturales. Calcetines de algodón 100% (o lana en invierno), y tejidos especiales creados para deportistas que absorben la humedad.
  • Evita el contacto con superficies húmedas. La arena de la playa, suelos de piscinas o duchas, toallas, alfombras,…
  • Aplícate a diario tras la ducha o baño un producto antihongos, como el aceite del árbol del Té. Deja caer una gota sobre cada uña, para que penetre dentro de ellas. Y como prevención, puedes aplicártela una vez a la semana. Si tienes unos pies que sudan mucho, y deseas controlar el sudor y el mal olor, puedes aplicar un par de gotas junto a tu crema habitual de pies antes de masajearlos. 

*El pie de atleta es otro tipo de hongo que ataca nuestros pies, pero éste ataca a la piel, situándose más concretamente entre los dedos y en la planta del pie.

No te desanimes, éste es un problema que aunque lentamente, afortunadamente tiene solución. Ponte a ello cuanto antes y verás como tus pies recuperan su salud y su belleza.

 

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