Cuidados para la piel dañada

Nuestra piel es un órgano vivo (el más grande de todo el cuerpo) que nos protege constantemente y nos defiende de las inclemencias del tiempo: el viento, la lluvia, del frío y el calor, de las radiaciones solares, de la entrada de gérmenes y bacterias a nuestro organismo… impidiendo que enfermemos. Pero ella  también sufre y padece, muchas veces por causas externas como por el uso de productos fuertes, por alergias, por enfermedades; y otras veces por el reflejo de otros problemas internos tales como: malas digestiones, el estrés, disgustos y preocupaciones… ¿Y qué hacemos nosotros por ella? ¿Cómo la tratamos? ¿Cómo la cuidamos? Hoy vamos a ver qué podemos hacer cuando nos encontramos con la piel delicada, muy sensibilizada, o maltratada.

Muchas veces pensamos que como nuestra piel está bien, siempre la vamos a tener así, y ésto no tiene porque suceder. Todos pasamos por épocas en nuestras vidas mejores y peores, e igualmente nuestra piel también puede cambiar en un determinado momento. Puede que éste sea un cambio temporal, o puede ser un cambio permanente. Hay veces que pensamos que porque llevamos mucho tiempo utilizando un producto, siempre nos va a ir bien; pero pasa una cosa, la piel no es que se acostumbre como muchos dicen, es que cambia. Cambia con el paso del tiempo, cambia por nuestro ritmo de vida, cambia dependiendo de donde vivamos, según nuestros hábitos alimenticios, según nuestro sistema auto-inmune,… No os ha pasado que de pronto os ha salido un salpullido sin saber qué lo ha causado, el poneros enrojecidos repentinamente por haber comido algo fuerte, o tener que rascaros irremediablemente sin tener ninguna picadura, por ejemplo.

Pieles así con ronchas, herpes, descamación, dermatitis, solemos verlas más en primavera por la floración y el polen de las plantas, y otoño por causa de la sequedad tras el calor del verano; pero aun así no nos libramos de tener una piel más o menos sensible en cualquier época del año. aplicar-crema

Primeros auxilios

Cuando se nos presente un problema con enrojecimiento o irritación sobre la piel, algo que funciona muy bien es el frío. Aplicarle frío nos calmará esa primera reacción tan desagradable. Una gasa empapada en agua fría de la nevera nos servirá, y después aplicar una crema especial para pieles con problemas que la suavice, proteja, y regenere llegado el caso.

Cuando el problema se agudiza por el roce con la ropa poner un poco de talco entre la piel y la ropa, servirá como una buena barrera de protección. Del talco no hay que abusar porque obstruye los poros, pero para casos puntuales, es un buen remedio que todos tenemos en casa.

Si hay mucho picor, hay que aplicar la crema calmante muy suavemente, sin masajear mucho la zona para no calentarla, o incrementaríamos el picor. Un producto en spray en estos casos iría genial para ello, pulverizando y dejando secar el producto sobre nuestra piel.

Sobre una piel agrietada, con heridas o sangrante, lo principal es llevarla siempre bien limpia. Una herida siempre es una entrada de gérmenes en nuestro organismo, por ello hay que limpiarla, desinfectarla, y cubrirla por el día con una tirita o vendaje para que no se ensucie y pueda infectarse, y destaparla por la noche para que vaya secándose y cerrándose poco a poco.

Sobre los labios aplicaremos una crema para los labios o un cacao para que forme una película impermeable que los proteja, y al tiempo les aporte elasticidad. ¡Ojo! no chuparse los labios.

el-mejor-momento

El mejor momento para aplicarte un producto, tras la ducha o baño.

Sobre las manos evitaremos la humedad, procurando secarlas lo antes posible cuando las lavemos, y todas las noches aplicar un producto regenerante. Lo mismo haremos sobre zonas como codos y rodillas, zonas que sufren mucho por el continuo movimiento de estas articulaciones.

Cómo evitar estos problemas

Indudablemente:

  • Llevando una vida tranquila, sin estrés, dejando las preocupaciones a un lado, desconectando al llegar a casa.
  • Alimentando nuestro cuerpo con productos sanos
  • Bebiendo abundante líquido para mantener la hidratación interna.
  • Oxigenando nuestro organismo. Respirando aire puro.
  • Alimentando y protegiendo nuestra piel utilizando diariamente una crema o aceite adecuado para ella.
  • Evitando utilizar productos fuertes y agresivos: geles, colonias, detergentes, legía, amoniaco,..

Espero que mantengáis vuestra piel como se merece, ya no hay excusas.saludos

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